COMUNIDAD DE MÉXICO
Proyecto para la formación
El itinerario formativo
Las 5 etapas del camino formativo
- Promoción vocacional y aspirantado;
- Postulantado o Formación antes del noviciado;
- Noviciado;
- Formación de los religiosos de votos temporales;
- Formación continua.
Características
Siguiendo las indicaciones de la Orden, se subrayan cuatro características:
- Es “integral”. “La formación, pues, es formación de toda la persona, en cada aspecto de su individualidad, en los comportamientos, como en las intenciones” (VC 65). El principio unificador de los diferentes aspectos de la formación – humana, espiritual y pastoral- está constituido por la espiritualidad vivida en la línea del carisma.
- Es “gradual”. El programa formativo ha de ser llevado a cabo de manera progresiva, tomando en cuenta algunas variables importantes del candidado: la edad, la etapa existencial en la que se encuentra, la experiencia previa, el nivel de madurez alcanzado, la capacidad de asimilación de los valores...
- Es “orgánica y global”. La articulación de los objetivos propios de cada etapa debe tomar en cuenta la organicidad y globalidad del conjunto del programa formativo, para evitar repeticiones inútiles y contraprodicientes.
- Es “coherente y continua”. En el paso de una etapa a la otra, y a lo largo del proceso de maduración, es necesario mantener una coherencia sustancial y una continuidad tanto en las propuestas como en los métodos formativos para no exponer al sujeto a una desorientación dañina.
PROMOCION VOCACIONAL Y ASPIRANTADO
La vocación camiliana es un tesoro que no debemos guardar escondido sino darlo a conocer a todos y, en especial, a los jóvenes como un regalo hermoso del Espíritu a la Iglesia.
La promoción vocacional es un deber y cometido de todos los religiosos. Es compromiso de todos los religiosos dar a conocer nuestro carisma:
- Dar un testimonio personal y comunitario que pueda convertirse en instancia de llamada vocacional camiliano;
- Insertar a los profesos de votos temporales (“jóvenes para los jóvenes”);
- Participar en los programas de pastoral vocacional de las Diócesis;
- Hacerse disponibles para la animación de grupos juveniles;
- Preparar subsidios (estampitas, pósters, trípticos, diapositivas, DVD y otro material) que presenten nuestro carisma.
- Colaboración con los laicos del CSC y de la FCL: conformación del Equipo de Promoción Vocacional Camiliana (EPVC);
- Proponer a los jóvenes la invitación vocacional explícita camiliana tanto para Padre como para Hermano;
- Orar individual y comunitariamente por las vocaciones;
- Organizar retiros y convivencias vocacionales para los jóvenes que sienten una inquietud vocacional;
- Ayudarlos en el discernimiento, acompañándolos para que tomen conciencia de su vocación y respondan a ella, haciéndola madurar;
- Discernir sobre su admisión a la comunidad formativa.
Respecto a los jóvenes que expresan una inquietud vocacional se empieza un camino de discernimiento, tomando en cuenta algunos criterios que deben determinar (y preceder) la decisión de admitirlos al Postulantado:
- Haber terminado la Preparatoria (o terminarla antes del ingreso a la comunidad formativa y tener los originales de los títulos de estudio);
- Nivel intelectual suficiente para cursar estudios superiores;
- Límite de edad: no haber cumplido los 29 años al momento de la admisión;
- Conocimiento del ambiente familiar y parroquial (carta del párroco);
- Capacidad de desapegarse de la familia manteniendo con ella los normales lazos de afecto;
- Salud física (exámenes clínicos);
- Salud psíquica (con test psicológicos);
- Capacidad de relaciones maduras con los demás formandos; de colaboración con ellos en los servicios comunitarios y en las iniciativas comunes; de integración en el grupo;
- Capacidad de relacionarse constructivamente con los religiosos formadores y de abrirse con ellos a través de un diálogo transparente y confiado;
- Apertura hacia los demás sin encerrarse en sí mismo y en amistades exclusivas;
- Espíritu de superación en las dificultades y capacidad de reaccionar frente a los desánimos y a los fracasos sin deprimirse excesivamente;
- Sexualidad madura e identificación clara con el propio sexo;
- Educación sexual suficiente para comprender la opción del celibato por el Reino;
- Integración y superación de eventuales relaciones hétero-sexuales anteriores, con tal de que pueda mantener una conducta afectivo-sexual correcta y que garantice su posibilidad de continencia futura;
- Conducta moral sana sin formas de machismo, de adicciones, de alcoholismo, etc.
- Formación cristiana de base y vivencia de los valores cristianos fundamentales;
- Práctica sacramental suficiente y espíritu de oración;
- Inquietud por una vida de consagración al Señor y al servicio del prójimo, especialmente de los pobres e interés por evangelizar y servir a la Iglesia.
- Declaración sincera si ha salido de otros Instituto o Seminario;
- Interés por el carisma y la misión camiliana; conocimiento básico de las exigencias de la vida consagrada en la Orden de San Camilo;
- Disponibilidad al apostolado y al servicio de los enfermos;
- Disponibilidad al seguimiento vocacional y al acompañamiento espiritual con entrevistas periódicas;
- Generosidad en el trabajo intelectual y manual;
- Sana actitud crítica y capacidad de ser fiel a los compromisos y a la palabra dada;
- Documentos: Acta Nacimiento, boletas de Bautismo y Confirmación;
Eventuales excepciones se tomarán en cuenta caso por caso.
Recursos:
- EPVC: un grupo de laicos que colaboran en jornadas, retiros y convivencias;
- Asesoría psicológica;
- Acompañamiento personal periódico;
- Acompañamiento espiritual periódico;
- Convivencias – retiros para conocerlos en una situación grupal.
Para los jóvenes que viven lejos se organizarán momentos de convivencia específicos y más prolongados.
EL POSTULANTADO
O FORMACION ANTES DEL NOVICIADO
El Postulantado empieza con el ingreso en la comunidad formativa. Su duración no es inferior a dos años.
Los jóvenes se acercan a la Vida Consagrada para comprender mejor el sentido de la misma; es un período de contacto con la vida comunitaria para conocer desde dentro la vida religiosa camiliana; es un período de formación académica según la orientación a la vida camiliana como Padres o Hermanos; es el tiempo de un primer acercamiento al apostolado directo con los que sufren.
Es un momento importante porque conlleva cambios, expectativas y rupturas. El deseo de ponerse en la búsqueda vocacional debe conjugarse con la realidad de nuestra propuesta.
El objetivo es el de ayudar a los jóvenes ingresados a madurar en todas las dimensiones de su personalidad, educarlos a la vida de grupo, llevarlos a profundizar su fe cristiana y sus motivaciones vocacionales, acompañarlos en el primer contacto con el ejercicio del carisma camiliano y empezar un curso de estudios.
Se trata de “poner a prueba” los criterios de admisión y ver si el candidato los ha interiorizados y es capaz de perseverancia, de progreso y maduración.
Objetivos específicos
Dimensión personal, académica y afectiva
- Llegar a un conocimiento más profundo de sí mismo, de sus debilidades y potencialidades;
- Potenciar sus recursos personales;
- Interiorizar progresivamente los valores humanos y cristianos; desarrollar los valores personales en el servicio concreto a los demás y en el ejercicio del carisma camiliano.
- Abrirse a una sana educación sexual para tener una positiva visión de la sexualidad y una correcta relación con todas las personas según su propia identidad de formando a la vida consagrada;
- Acostumbrarse a pensar, hablar y actuar correctamente con respeto al sexo y a la mujer, evitando toda forma de machismo;
- Cultivar relaciones positivas con la familia de origen y aprovechar responsablemente las vacaciones, siendo coherente con su opción;
- Comprometerse con esmero en una formación académica estructurada, convencido de que los elementos doctrinales están al servicio de la elección que quiere hacer.
Dimensión grupal y comunitaria
- Acostumbrarse a la vida de grupo a través de actividades comunitarias (servicios y actividades comunes, deporte organizado, oración comunitaria, etc.);
- Aceptar la autoridad como “recurso humano”, sin renunciar a la creatividad y la responsabilidad personal;
- Educarse a hábitos de limpieza, orden y respeto de las personas y de las cosas de la casa de formación;
Dimensión espiritual y pastoral
- Asimilar los elementos fundamentales y los valores de la vida cristiana (virtudes, catecismo, oración, misa, palabra de Dios, Sacramentos);
- Comprometerse en la vida espiritual y litúrgica, en la participación a los Sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía y en la oración comunitaria y personal;
- Aprender a preparar celebraciones litúrgicas y cultivar las prácticas devocionales (Rosario, Vía Crucis, etc.);
- Crecer en el amor a la Iglesia y en la fidelidad a sus Pastores;
- Interesarse por el conocimiento teórico del Fundador, del carisma camiliano y de la vida del Instituto;
- Formarse al espíritu de servicio del pueblo de Dios, privilegiando a los pobres y a los enfermos;
- Iniciar una experiencia directa de servicio a los enfermos y realizar semanalmente su apostolado con los enfermos y los pobres;
- Colaborar en la promoción Vocacional con el testimonio de vida, la propaganda y propuesta vocacional;
Dimensión vocacional
- Llevar adelante un diálogo formativo con el formador y el director espiritual;
- Saber vivir responsablemente las exigencias de la formación, rompiendo con la mentalidad del ambiente externo y comprobando la propia voluntad de seguir a Cristo a través de los Consejos Evangélicos.
- Aceptar la disciplina como instrumento de formación personal y de respeto hacia el grupo;
- Esforzarse para dejar actitudes, hábitos, lenguaje, modos de hablar y de pensar que son inadecuados para un joven aspirante a la vida consagrada;
- Manejar el dinero y los bienes de la casa con espíritu de pobreza y responsabilidad;
- Comprometerse seriamente en los estudios, en los servicios comunitarios y en el trabajo, ya que el postulante vive de la colaboración económica de la Comunidad.
ADMISIÓN AL NOVICIADO
La Admisión al Noviciado se da a conclusión del periodo de Postulantado, cuando el candidato manifiesta la decisión de donarse radicalmente a Dios en la misión de nuestra Orden (Const. 79); posee aquella suficiente madurez humana, espiritual y vocacional que se exige; tiene una buena salud física y psíquica; manifiesta un buen avance en el itinerario formativo y es considerado idóneo por los Superiores
Criterios
Los criterios que se van a indicar a continuación quieren explicitar, aunque no exhaustivamente, las “cualidades suficientes de madurez humana y cristiana” exigidas (Can. 642; Const. 79) y proporcionarle al Equipo de Formación unas orientaciones. Desde luego se trata de un nivel de “suficiencia”.
El Candidato:
- Está dispuesto a emprender la experiencia del Noviciado con una opción libre y motivada; demuestra una buena vida cristiana y la intención de seguir a Cristo en la vida consagrada dentro del carisma camiliano; conoce la vida religiosa y sus exigencias, sea a nivel informativo sea a nivel vivencial, y más en concreto la vida religiosa camiliana; ha pasado satisfactoriamente el período de formación con los objetivos trazados.
- Sabe conocerse, aceptarse a sí mismo con su propia historia, valorarse, auto-criticarse, actuar y relacionarse con equilibrio afectivo, dar, recibir y compartir con amor gratuito.
- Puede salir de sí mismo para convivir, dialogar, cooperar.
- Tiene la capacidad de ver las cosas como son, sin exagerar, deformar o huir de la realidad. Manifiesta una crítica constructiva.
- Acepta las limitaciones propias, fracasos y faltas con realismo y serenidad y sabe sacrificar satisfacciones inmediatas por un bien mayor.
- Sabe objetivizar problemas y dificultades y afrontarlas de una forma positiva.
- Demuestra apertura, confianza y colaboración con la autoridad en actitud positiva.
- Es capaz de comprometerse y de ser perseverante en lo que emprende.
- Manifiesta una cierta creatividad, espíritu de iniciativa y laboriosidad en la búsqueda del bien común.
- Sabe vivir en el grupo, con el grupo y para el grupo.
- Ha logrado un buen control de sus emociones y de su agresividad en un proceso de liberación.
- Ha llegado a un desprendimiento evangélico de su propia familia y ha solucionado satisfactoriamente los problemas familiares que pudieran perturbar su formación en el Noviciado.
- Ha superado progresiva y sustancialmente el problema del auto-erotismo y ha logrado una buena identidad con su sexo.
- Da un sentido positivo al sexo y lo sabe asumir con naturalidad. Tiene una visión positiva de la mujer dentro de un proyecto de castidad consagrada; acepta la renuncia por el Reino y sabe superar los conflictos con confianza.
- Ha aprendido a llevar una conveniente vida espiritual, que sabe traducir en su actuar.
- Sabe asumir compromisos concretos de servicio con generosidad y demuestra espíritu apostólico. La luz de la fe y la enseñanza social de la Iglesia lo motivan para comprometerse en la promoción de una sociedad más justa y en la opción preferencial por los pobres.
- Ama la Iglesia y acepta con actitud filial las enseñanzas y las orientaciones de sus Pastores.
- Ama la Orden Camiliana, se interesa por sus problemas, acepta sus limitaciones, se siente identificado con el carisma camiliano en su ejercicio integral.
- Está dispuesto a asumir la vida comunitaria camiliana como estilo habitual de vida en espíritu de fe.
Requisitos
- Dieciocho años cumplidos;
- Examen médico;
- Carácter adecuado y suficiente madurez humana y espiritual, atestiguados por el informe del formador;
- Ausencia de impedimentos canónicos;
- Documentos: Acta de Bautismo y de Confirmación; Certificado de estado libre; Declaración de ingresar libremente y de no exigir retribución alguna; Ficha personal con todos los datos; Informe del Formador; Informe de otros formadores (si viene de un Seminario diocesano u otra Congregación).
- Carta petición del candidato.
- El Delegado provincial hará la petición al Superior Provincial y su Consejo para la admisión.
|